viernes, 29 de febrero de 2008

camelus liberius

Según relatos históricos bien documentados, el sabio y gran visir persa Abdul Kassem Ismael (936-995), apodado por su trato siempre afable Saheb el Camarada, viajaba siempre acompañado de su enorme biblioteca formada por unos ciento diecisiete mil volúmenes. Tal cantidad de manuscritos era transportada por cuatrocientos camellos, adiestrados para marchar en una perfecta y ordenada fila india de una milla de longitud, de forma que las obras fueran siempre bien ordenadas en sus consecutivos lomos por el orden alfabético de sus títulos. De este modo, los camelleros bibliotecarios, a cada uno de los cuales le correspondía la custodia de unos 300 ejemplares, podían poner inmediatamente en manos de su señor cualquier manuscrito que solicitase.

18 comentarios:

Arkab dijo...

Me salen 390 bibliotecarios y, por deformación profesional, lo primero que he pensado es que tendría un ahorro importante de costes si dedicara las mujeres del harem a dicha labor. Me voy a cuadrar cosas.

ludovico dijo...

Recuerdo vagamente que hace miles y miles de años, cuando en mi pueblo todavía no había biblioteca pública, para fomentar la lectura entre la población, venía periódicamete un autobús acondicionado, como biblioteca, no con aire fresco, que traía un variadico de obras para niños y adultos. ¿Serían descendientes de aquellos camelleros altivos?

A. Nonimo dijo...

Para mi que el Harem lo utilizaba para mandar a la mujer a pedir las obras que empezaban por Z,que ya había camino, ya.

Helter dijo...

Las ciencias adelantan que es una barbaridad. Qué haríamos ahora sin un buen camello usb.

A. Nonimo dijo...

- Abre los ojos, abre los ojos, abre los ojos.

Llego a la pueta de la caixa. Tengo prisa. Aparco en doble fila. Es entrar y salir al cajero, ingresar un simple talón. Me pongo frente a él y tengo la sensación de estar pilotando la nave Enterprise, cuanto botón, cuanta opción, el mundo financiero en mis manos. Meto los dígitos de mi cuenta, el importe, y se abre una trampilla para que coja un sobre, siempre he tenido fobia a esa trampilla, siempre he pensado que puede bajarse y morder mi mano mientras cojo el sobre. No hay sobre, tengo que entrar dentro.

Doble puerta arco detector de metales. Vacio mis bolsilllos en los cajones al afecto. Pulso. Entro. Se cierra una puerta tras de mi y se debe abrir la otra delante. Tarda tres segundos muy largos en los que nerviosamente empujo la puerta.

Hay cola, como siempre. Me pregunto por qué todos los bancos tienen dos ventanillas pero una sola atendiendo al publico. ¿Las ponen de adorno?. Veo a Mari Carmen mi cajera preferida en caja. Joven, casi guapa y con su habitual traje de Maximo Dutti de 120 euros. Me lo dijo ella un día que le dije que iba muy elegante hace tiempo, Mari Carmen habla demasiado, todos sus trajes son de ese sitio y a ese precio.

Miro desde dentro para ver mi mal aparcado coche, me estoy demorando demasiado en salir. Observo la cubertería y el juego de copas que regalan. No puedo evitar pensar como un ladrón, me preocupo. Si yo fuera un ladrón hubiera dejado mi pistola en los cajones para entrar desarmado, y me hubiera armado con el cuchillo de la cubertería de la exposición. ¿Será que los bancos no saben pensar como un ladrón?. Dudo.Pienso en las comisiones. Si saben.

Mi turno, Mari me sonrie como siempre, le doy mi talón y le digo que se evite la comisión de ventanilla por que el cajero no vá. Me giro nervioso buscando con la vista mi coche mientras hace la operación.

Salida. Detector de metales. Se abre una puerta, entro y se cierra tras de mi. Pasan tres segundos y no se abre la de delante. Veinte segundos. Golpeo la puerta y Mari me vé. Me dice por el altavoz "un segundo, que se ha atascado". Me ahogo, me deshago el nudo de la corbata y me quito la chaqueta. Me falta el aire. Giro hacia la calle, un policia local está con el libro de recetas ante mi coche. Golpeo el triple cristal de la puerta. Es inutil, no me escucha. Golpeo la parte de Mari Carmen haciendo gestos de auxilio. Viene corriendo, mete una llave para que se abra la puerta, no se abre. A duras penas por el cristal puedo escucharla decir que está atascada, nervioso le señalo al policia y le grito que es mi coche.
Ella sale a hablar con el. Veo que el Policia no se aviene a razones por que su cabeza dice no una y otra vez. Me ahogo. Empiezo a sentir una presión en el pecho y me siento en el suelo por que me tiemblan las piernas. Me desabrocho la camisa por completo y me la quito. Cierro mis puños y golpeo los cristales hasta hacerme daño ante la mirada atonita de un Ecuatoriano que saca dinero del cajero. Fuerzo la puerta a ver si la desbloqueo con histeria, gripo PUTA PUERTA como si esto fuera la palabra mágica para que se abriera. No se abre, veo a la grua posicionandose para cargar mi coche. Le doy fuertes patadas a la puerta, grito, insulto, me ahogo.Me ahogo. Me ahogo. Caigo insconciente en el cuelo.

- Abre los ojos. Abre los ojos. Abre los ojos.

Helter dijo...

Anda, me recuerda La cabina, pero esta historia acaba un pelín mejor.
Pepe, ¿te acuerdas de que te conté que un día se nos quedó encerrado el enano dentro de un cajero y no sabía abrir la puerta por dentro? Que tuvo que venir la pasma y tó. jajajajajajaaj

ludovico dijo...

Helter, no sabía o no quería abrir la puerta ( le recuerdo que en lo bancos y cajas de ahorros suele haber más dinero que en nuestras propias casas, y los niños serán niños pero de tontos nada )

Aunque, tal vez, ud. sea la excepción. (icono con risita)

Helter dijo...

A ve, tendría igual... 3 años. Puso el cerrojo interior, pero no le salía el mismo movimiento a la inversa para abrir. Primero se lo tomó a risa, y el muy cabroncete empezó a hacer las cosas que sabía que no le dejaba hacer, porque como no podía pillarle: revolcarse por el suelo, lamer el felpudo (selojuro)... Vino la guardia urbana, y como gran ayuda, empezaron a hacer lo mismo que nosotros llevábamos rato haciendo: intentar abrir, intentar enseñarle a él cómo abrir... Hasta que vino un tipo de la caixa y abrió con llave. A todo esto había un ruedo de gente que aplaudieron en cuanto nos pudimos abrazar. Qué tienno. Pa mí que alguna lagrimita también sescapó.

ludovico dijo...

Osea, no quería. Lo mismo pensaba en abrir un fondo de inversión. Ahora entiendo lo que es tener la lengua estropajosa, aggggggggggg.

A. Nonimo dijo...

Dios, que poco cine han visto, ¿Acaso no llevaban un iman encima para abrir desde fuera?. Yo siempre lo llevo conmigo a todas partes, tamaño herradura.

Recuerdo la historia Doña Helter, ¿les hicierón la ola los asistentes?.

Fé de erratas. pueta=puerta. Cuelo=suelo. Prisa=error

Helter dijo...

Los asistentes primero nos miraban mal, fíjate, qué padres más irresponsables, seguro que lo han encerrao ellos a la pobre criatura, esta tiene pinta de yonki, yo les quitaba la custodia pero ya mismo. Al rato, como que ya nos veían preocupaos de verdá y que íbamos llamando con el móvil a este y al otro ya se apalancaron para ver el espectáculo.
De vez en cuando venía un nuevo y preguntaba que qué había pasao, y salía la agüela listilla de turno "yo lo he visto todo".
Ahí llegó la guardia urbana y lo primero que hacen es poner una cinta de esas como las del CSI de "crime scene, do not cross" pero en cutre y nosotros ahí dentro. Todo muy profesional. Y con toda la profesionalidad del mundo, los dos guardias amorraos al cristal haciéndole cucamonas al nene pa convencerle de que abriera... igualico que Grissom y Cazerín. ¡Y mientras el nene haciendo el gilipollas cantando la canción de los teletubis ante la cámara pa verse por el monitor!

A. Nonimo dijo...

Oda al pollito sepia



Oh, pollito sin igual
qué simpatico piar
tenías a bién obsequiar
a los del cambio radical.

Oh, pollo, pollito, pollon
ayer murió tu simpatía
cocinandote al chilindrón
con nocturnidad,y ¡alevosía¡.

Pollo, pollete, pollazo,
Te han mandao directo al cazo,
sin cortarte el espinazo
¿se le habrá ido a Harry la olla?
¿Que será de tu mujer, la polla?.

Ahora sin ese sueldo,
ganado con tu pial, (ejem)
¿quién pagará la hipoteca
de ese lecho conyugal?.

Me preocupan las polluelas
¿Que será su educación?
¡Por Dios que hable Mariano¡
De la polla que nace en España.


Siempre te recordarémos, snif.

ludovico dijo...

Bravooooooo.

Por cierto a. ud. que al parecer es de Valencia, o alrededores, ¿Cómo hace la Rita Barberá para ponerse un casco cuando tiene que visitar o inagurar una de sus faraónicas obras? ¿Se lo pone, no se lo pone para no estropearse su permanente permanente? ¿O su peinado es como de goma y proteje perfectamente para estos casos a la faraona?
La duda me carcome...

Harry Sonfór dijo...

Oiga Helter, qué historia más buena. No sabía de ella. Muchas gracias.

A. Nonimo dijo...

Usted Ludovico confunde poner la primera piedra con inaugurar. Para inaugurar no es necesario el casco, puesto que la obra ya está terminada, ahora si ponen la primera piedra nos encontramos con la 35/95, ley de prevención de riesgos laborales, que campa por España a su gusto desde el año 95.

Hasta esa fecha, en este Pais se investigaban los accidentes cuando sucedían, con esta ley se supone que se ponen todos los medios antes de que sucedan, para que no sucedan.

Como supongo que usted sabrá y si no, se lo digo yo, dicha ley de prevención no guarda apartado alguno que haga referencia a la CAPA DE OZONO, por tanto nuestra adorada Alcaldesa, puede seguir haciendo acopio indiscriminado de botes de laca para mantener ese tupé en estado de erección como a ella le gusta, y vamos, sinceramente, NO HAY CASCO EN EL MERCADO capaz de despeinar a Doña Rita.

Cuentan las leyendas urbanas que una vez se tuvo que utilizar un martillo neumático para poder quitarle el casco, y aún así, su pelo salió intacto.

Helter dijo...

Cosa que, supongo, no se puede decir del pobre martillo...

ludovico dijo...

Molaaaaaaaaa la Rita, siempre me ha parecido un clon de Margaret Thatcher.

Helter dijo...

Aunque un poco tarde, Pepe, sugiero la siguiente estrofa para sustituir a la última de tu oda. Por lo menos, rima (icono de risita estúpida).

Me preocupan las polluelas,
más vale que fuerza, maña.
¡Por Dios que hable Mariano¡
De la polla que nace en España.