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jueves, 19 de agosto de 2010

Little Boy Billy


Había una vez tres hombres de Bristol
que robaron un barco y se hicieron a la mar.
Eran Gorging Jack y Guzzling Jimmy,
y también estaba Little Boy Billy.
Habían robado una caja de galletas
y una botella grande de whisky,
pero para cuando llegaron a mar abierto
no les quedaba más que medio guisante.
Dijo Gorging Jack a Guzzling Jimmy:
“No tenemos comida, así que te comeré a ti”.
“Soy viejo y duro de roer”, dijo Guzzling Jimmy,
“mejor comámonos a Little Boy Billy”.
“Oh Little Boy Billy, te mataremos y te comeremos,
ve desabrochándote el botón de la camisa”.
“Por favor, ¿puedo antes decir las oraciones
que mi querida madre me enseñó?”
Se subió al mastelero y allí fervoroso se arrodilló.
Cuando ya iba por el undécimo mandamiento
gritó “¡Tierra a la vista! Veo Jerusalén y Madagascar…
y Norteamérica… y Sudamérica…
Anda, y también a la Armada inglesa
con el Almirante Nelson al frente”.
A Gorging Jack y a Guzzling Jimmy colgaron
y a Little Boy Billy almirante nombraron.

lunes, 16 de agosto de 2010

Baltimore Whores


Estaban cuatro putas viejas de Baltimore
bebiendo vino de color sangre,
y su único tema de conversación era
“el mío es más grande que el tuyo”.
“Mentís” dijo la primera puta.
“El mío es tan grande como el cielo.
Los pájaros entran, los pájaros salen,
sin tocarme un solo pelo”.
“Mentís” dijo la segunda.
“El mío es tan grande como el mar.
Las naves entran, las naves salen,
y no me llegan ni a rozar”.
“Mentís” dijo la tercera.
“El mío es tan grande como la luna.
Los hombres saltan dentro y fuera
sin llegar a tocar mi matriz jamás”.
“Mentís” dijo la última.
“El mío es de todos el mayor coño.
La armada entró a principios de junio
y ya no salió hasta finales de otoño”.



jueves, 22 de abril de 2010

flapjack


Parecía que no se podía contar nada nuevo sobre piratas. Pues sí, se puede. Y aún se puede contar más. Y luego ya viene Flapjack.


miércoles, 20 de enero de 2010

lo que vale un peine

- Maite, cántame la última del Bisbal.
- Cari, que no me la sé, pídeme otra.
- ¡Ay, que me estás dando unos tirones que me vas a dejar calva! Bueno, pues una de Julio Iglesias, la que tú quieras.
- Al final, ¿qué hago? ¿Te pongo más rojo en el tinte, o no?
- Mira, si quieres ponme verde, pero cántame una de Julio, anda...
- Es que hoy me he levantado con la voz tomada, cari. Cógete el Hola, que lo he comprao esta mañana y sale la Belén Esteban con el novio nuevo.

viernes, 3 de abril de 2009

vrillon

"Ésta es la voz de Vrillon, un representante del Comando Galáctico de Ashtar, hablándote. Por muchos años nos has visto como luces en los cielos..."
El sábado 26 de noviembre de 1977 a las 5 de la tarde, los espectadores británicos de bien estaban viendo las noticias por la tele. De repente, la señal sonora se interrumpió para dar entrada a un misterioso mensaje: era una señal pirata de origen desconocido, únicamente en audio, en la que un tal Vrillon, del Comando Galáctico de Ashtar, algo paternalista y pesao, largó un discurso con muy buenas intenciones hacia la especie humana, algo así como un rapapolvo pero administrado con cariño. El corte duró unos seis minutos, y a fecha de hoy no se sabe a ciencia cierta quién fue el responsable de algo que requería conocimientos y medios técnicos que no estaban por ese entonces al alcance de cualquiera.

Dicen las malas lenguas que fue un tal “cosmic cowboy”, un personaje cómico de la televisión inglesa que trabajaba en un estudio independiente y estaba rodeado de amigos jipis que se drogaban. Lo que hacen las malas compañías. Las buenas lenguas se creen a pies juntillas que fue un extraterrestre que estaba de paso por nuestra dimensión.

Nota: no es imprescindible que se traguen todo el vídeo. Lo más interesante está al principio y al final. El discurso si quieren también se lo pueden ahorrar.

miércoles, 21 de mayo de 2008

código pirata


Artículos de cubierta

I. Todo hombre tiene voto en los asuntos del momento, tiene igual derecho a provisiones frescas o licores fuertes en cualquier instante tras su confiscación y pueden hacer uso de ellos a placer, excepto que la escasez haga necesario, por el bien de todos, su racionamiento.

II. Todo hombre será llamado equitativamente por turnos, según la lista, al reparto del botín (sobre y por encima su propia participación), se le permitirá cambiarse de ropa para la ocasión pero, si alguno defrauda a la compañía por valor de un dólar de plata, joyas o dinero, será abandonado a su suerte en el mar como castigo. Si el robo fuese entre miembros de la tripulación, esta se contentará con cortar las orejas y la nariz al culpable y lo desembarcará en tierra, no en lugar deshabitado pero sí en algún sitio donde se de por sentado que encontrará adversidades.

III. Nadie jugará a las cartas o dados por dinero.

IV. Las luces y velas se apagarán a las 8 de la noche; si después de esa hora algún miembro de la tripulación se inclina a seguir bebiendo, puede hacerlo sobre cubierta. (Nota: Así se evitaba el ser avistado en los ataques nocturnos, ser atacado o incendios)

V. Mantener sus armas, pistolas y sables limpios y listos para el servicio.

VI. No se permiten niños ni mujeres. Si cualquier hombre fuera encontrado seduciendo a cualquiera del sexo opuesto, y la llevase al mar disfrazada, sufrirá la muerte. (Nota: Era considerado de mala suerte que abordaran tales individuos).

VII. En batalla la deserción del barco o sus camarotes será castigada con la muerte o al abandono a su suerte en el mar.

VIII. No se permiten las peleas a bordo, pero las disputas de cualquier hombre se resolverán en tierra, a espada y pistolas.

IX. Ningún hombre hablará de dejar su modo de vida hasta que haya aportado 1000 libras. Si, para conseguirlo, perdiera una extremidad o quedara impedido para el servicio, se le darán 800 dólares extraídos del inventario común y por heridas menores, en proporción a su gravedad.

X. El capitán y su segundo recibirán dos partes del botín; el maestre, contramaestre y cañonero una parte y media, y el resto de los oficiales, una parte y un cuarto.

XI. Los músicos tendrán descanso el sábado pero no los otros seis días y noches, a no ser por concesión extraordinaria.

Bartholomew Roberts, "Black Bart" - 1721

sábado, 10 de mayo de 2008

anne y mary


El Adventure pasó junto al Royal Queen lento, majestuoso, como pavoneándose. Junto al mascarón de proa Anne Bonny, con su pelo rojo al viento, saludó y sonrió al capitán Hudson del Royal Queen. Al poco rato, Anne subía a bordo vestida de terciopelo negro, invitada por el capitán a cenar en su camarote. Mientras, Mark Read contemplaba desde el Adventure la escena con el semblante adusto, acariciando la empuñadura de su alfanje, y Calico Jack abría otra botella de ron en su camarote.

Hudson, minutos después de apurar la copa que Anne le había ofrecido, cayó dormido sobre su cama. Ella se quitó los zapatos y el pesado vestido negro de terciopelo y se deslizó como una sombra junto a los cañones estropeando sus mechas. Después miró la luna. Tenía tiempo de sobra. Volvió al camarote del capitán y, con mano diestra, empezó a desabrochar los botones de su uniforme.

Una hora antes del amanecer, volvió al Adventure. Mark, que la había estado esperando despierto durante toda la noche, se abalanzó sobre ella violentamente. Anne buscó con la mano izquierda el puñal que llevaba siempre oculto, pero Mark, que conocía tan bien como ella el escondite, le cogió con fuerza la muñeca para inmovilizarla y la besó profundamente.

Cuando la tripulación del Royal Queen despertó, lo primero que vio fue la Jolly Roger de Calico Jack, la calavera con las dos espadas, ondeando en el mayor del Adventure. El capitán salió tambaleándose de su camarote y dio la orden de disparar los cañones, pero nadie consiguió encender sus mechas. Hudson no tuvo más remedio que rendirse sin luchar. Los piratas abordaron el Royal Queen con Anne al frente y empezaron a pasearse por toda la nave desarmando a los marineros.

Mark tenía otros planes. En cuanto pisó la cubierta, desenvainó su alfanje y se dirigió directamente hacia Hudson con grandes y decididos pasos. Apartó a todo aquél que se interpuso en su camino y acorraló al capitán contra la popa. La mirada de odio de Mark indicó claramente a Hudson que tendría que luchar por su vida, así que desenvainó su espada. Mark se abrió la camisa, y el capitán quedó completamente paralizado por la sorpresa. Nunca había visto unos pechos tan bellos y turgentes en un pirata. Mark, Mary para los íntimos, le rajó el vientre y lanzó al suelo el alfanje. Mientras Hudson agonizaba, Mary, sin darse la vuelta, volvió a abrocharse la camisa, recogió su arma y fue al encuentro de Anne.

"No era necesario que le mataras”, dijo Anne. “Tampoco era necesario que te lo follaras”, respondió Mary, limpiando la sangre de su alfanje sobre el terciopelo negro.