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viernes, 19 de febrero de 2010

consejos para mujeres solteras

Vístete y ponte guapa en el lavabo. Tienes que estar lista cuando él llegue: no le hagas esperar. ¡Recíbele con una sonrisa!
A los hombres no les gustan las chicas que toman prestado su pañuelo y lo manchan de pintalabios. Maquíllate en privado, y no donde él te vea.
No te sientes en posturas poco elegantes o inadecuadas, y nunca demuestres aburrimiento aunque te aburras. Estate alerta, y si tienes que masticar chicle (cosa que no recomendamos) hazlo en silencio, con la boca cerrada.
Las mujeres indiscretas nunca atraen a los caballeros. No hables mientras bailas, porque cuando un hombre baila lo que quiere es bailar.
No uses el retrovisor del coche para arreglarte el maquillaje. El hombre lo necesita para conducir, y le molesta mucho tener que girarse para ver qué tiene detrás.
Si necesitas sujetador, póntelo. No tires de tu ropa por encima de la cintura y cuida de que las medias no se te arruguen.
No seas demasiado familiar con tu acompañante acariciándole en público. Cualquier muestra de afecto en público es de mal gusto, y normalmente le avergüenza o humilla.
No te pongas sentimental ni intentes que te haga confesiones sobre sus emociones. A los hombres no les gustan las lágrimas, especialmente en lugares públicos.
No te tomes confianzas con el camarero hablándole de lo bien que te lo pasaste con otra persona en una cita anterior. Los hombres merecen, y desean, toda tu atención.
No le hables de trapitos o intentes describir tu vestido nuevo. Complace y halaga a tu pareja hablándole de las cosas de las que quiera hablar.
No bebas demasiado, ya que un hombre espera que conserves tu dignidad durante toda la velada. Puede que beber haga que algunas chicas parezcan más listas, pero la mayoría parecerán tontas.
No hables con otros hombres. Es lo peor que puedes hacer además de beber demasiado. Si lo haces, lo más probable es que él no vuelva a llamarte nunca más.


jueves, 15 de enero de 2009

inventario


Una minirevista, un megamonedero, un recordatorio de aniversario, un paquete de tabaco empezado, otro por abrir, otro más, máquina fotográfica, cargador de móvil, cargador de Ipod, tres salvaeslipes, un mechero fucsia, otro naranja transparente, otro azul que no funciona, las llaves del curro, las de casa, dos gormitis, un cigarrillo espachurrao, varios tampax (sin usar), paquete de kleenex, un kleenex (usado), móvil, tíquets varios, calderilla suelta, lápiz de ojos, crema de cacao.*

Hermanas, ¿alguna vez habéis sentido vergüenza al volcar el contenido de vuestro bolso? ¿Alguna vez habéis estado diez minutos aguantando la lluvia por no encontrar las llaves de casa? ¿Alguna vez os habéis librado de que os quiten el monedero porque el pobre caco venga de revolver y revolver y no lo ha encontrado? ¿Alguna vez habéis detectado a vuestro alrededor mofa y befa por no encontrar un boli o un mechero en condiciones en el interior de vuestro bolso? ¿Alguna vez no habéis podido coger una llamada a tiempo porque el móvil está ahí, en alguna parte, en el limbo de los pliegues del forro?

Desengañaos, hermanas: somos víctimas. Inocentes víctimas del machista lobby de diseñadores y fabricantes de bolsos de señora. Sí, esos que solo ponen un departamento-bolsillo en todo el bolso para que tengamos que decidir, entre todo lo que llevamos, qué es lo más importante. Esos bolsos que, con la excusa de la estética, tienen el forro oscuro para que no podamos ver nada. Esos bolsos que, además, tienen la boca estrecha y nos obligan a revolver y a reconocer los objetos a ciegas mediante el tacto, con lo cual igual queriendo sacar un rotulador gordo sacamos un tampax, o al revés.

Hermanas, no somos desorganizadas ni caóticas: eso es lo que quieren que creamos. ¡Guerra al bolso! ¡Que vivan las mochilas y las mariconeras! ¡Oh yes, güí can!

*Cualquier parecido entre este contenido y el de mi bolso es rigurosamente auténtico.
Si algo echáis en falta, es porque lo llevo en los bolsillos.

jueves, 26 de junio de 2008

bodorrio

Tú, sí, tú, que odias las bodas... ¿Qué es lo que tanto te molesta?

¿Ver a una feliz e ilusionada pareja jurarse amor eterno ante su familia y amigos? ¿Ver a la novia de blanco, cuando sabes de muy buena tinta que lo único que tiene virgen es el aceite de la despensa, y que seguramente está adulterao? ¿Ver aquella expresión mística en sus caras como si fueran fervorosos creyentes, cuando sabes positivamente que solo pronuncian "Dios" dentro de la locución "mecagüendiós"? ¿Tener que soportar a esa tropa de niños vestidos como el hijo de la Obregón cuando tenía 6 años, o como los hijos de la infanta Elena? ¿Te molesta el reparto de puros porque no fumas puros? ¿Te molesta el pestazo del puro ajeno? ¿Te da repelús ver beber en el zapato de la novia? ¿Te pone de los nervios ver destrozar una buena corbata? ¿Odias tener que esperar a la novia porque no se ha acordado de ponerse algo azul y está dudando entre un mono de mecánico y un pitufo de peluche? ¿Temes la posibilidad de que te obliguen a compartir mesa con aquél pariente al que odias y con el que sólo te encuentras en bodas, bautizos, comuniones y funerales? ¿Te cabrea verte inmerso en esa panda de gente hortera, y que visto desde fuera, para alguien que no te conozca serás un hortera más? ¿Te jode que esos parientes a los que ves una vez cada trienio te digan que estás más calvo, como si para ellos no pasaran los años? ¿Te molesta tener que aparentar que te sientes muy, pero que muy feliz por la feliz pareja, aunque te importe un pito?

No sufras. Justo cuando vayas a entrar a la iglesia vestido con ese traje que tan mal te sienta, que te hace arrugas y bolsas por todas partes y que nunca más vas a volver a ponerte, vendré a rescatarte. Me disfrazaré de policía y diré algo que no te comprometa mucho, no sé, por ejemplo que tienes que asistir a una rueda de reconocimiento para que aquella ancianita pueda asegurar que fuiste tú quien le dio una patada a su perro. Y para que quede más creíble y por aquello del riesgo de fuga, te pondré las esposas.

Y por si no llego a tiempo, el plan B. Cuando pregunten aquello de si alguien tiene algo que decir que impida la celebración de ese matrimonio, te levantas y dices muy serio: Yo tengo algo que decir. Que la vais a cagar, imbéciles, que vais a durar dos días y estaréis peleándoos por la casa, el coche, los hijos y el perro durante años. El que avisa no es traidor.

miércoles, 4 de junio de 2008

la verdad al desnudo


Estoy harta de oír/leer que el desnudo femenino es muy estético y el masculino no, dicho ello tanto por hombres como por mujeres. ¿Acaso es más estético el desnudo de una elefanta que el de un elefante? ¿Acaso estamos en posición de juzgar a la naturaleza? ¿Ha sido la voluntad de Dios/el MEV/la selección natural/el fotógrafo de turno que las personas de un sexo sean más agradables de ver que las de otro? ¿O es nuestra mirada la que los hace distintos? ¿Es más estético el desnudo de una mujer fea que el de un hombre guapo? ¿Con qué criterio juzgamos a unas o a otros? ¿Por qué los hombres desnudos a veces posan con los calcetines puestos y las mujeres nunca jamás? En los hombres, ¿hay alguna relación entre el tamaño y la cara de tonto, o se trata de una simple casualidad estadística? ¿Por qué la extendida creencia de que el desnudo femenino es más estético que el masculino no ha comportado un aumento en progresión geométrica de la cantidad de mujeres que se declaran lesbianas/bisexuales? ¿Toleramos las mujeres a los hombres aunque pensemos que no son bonitos de ver? ¿Cuál de los señores afro del vídeo de la Sra. Taschen es Macumba Romero?