
- Hola, estoy buscando una novela, pero no recuerdo el título…
- ¿De qué autor?
- Es que tampoco me acuerdo.
Vaya por Dios. O sea, que de la editorial ni hablamos…
- ¿Español o extranjero? ¿Neorrealista, gótico, romántico...?
- Te vas a reír, pero es que no lo recuerdo.
Uy, sí, fíjate cómo me troncho.
- Si pudieras darme alguna pista, tal vez podría…
- La cubierta era azul con letras de palo en blanco.
Diosss, la cubierta, blanco sobre azul y no recuerda el título. Tal vez era azul sobre azul… Tararéamela, reina.
- Bueno, naturalmente no he leído todos los libros del mundo, pero si me dices de qué va, igual…
Se le iluminaron los ojos y desgranó una historia maravillosa de pasiones y encrucijadas, de incertidumbres y desencuentros. Una historia con la dosis justa de humor, intriga, sangre y sexo, inteligente sin caer en la pedantería. Simbólica, mística, depravada y racional al mismo tiempo. Redonda. Me quedé sin respiración y empecé a pensar. Demasiado elaborada para ser de Epstein pero demasiado épica para la Borowsky, como un delicado cóctel entre Maroto, Sanders y Guayabal.
- Es buena, muy buena, pero no me suena. Lo siento.
- Bueno, no importa, gracias de todos modos.
Algún tiempo después vi que me habían pasado un sobre por debajo de la puerta de la tienda. Dentro había un pendrive y una nota que decía: "Creo que la escribí yo y lo había olvidado. O tal vez la soñé. O soñé que era mía. He vuelto a escribirla". La he impreso y le he puesto una cubierta azul. En cuanto al título... tengo a mano un Letraset Helvetica Medium Condensed en blanco por si algún día ella vuelve y lo recuerda.